42 Kilómetros

Leo este artículo, y me pareció muy interesante sobre todo para los que están próximos a correr un maratón.
Por: Vale Villa

42 kilómetros y 195 metros, simbolizan la culminación de un largo y sinuoso entrenamiento que ha durado casi un año. Correré mi primer maratón a los 42, dos años después de lo que había planeado hace una década. Quiero correr un maratón antes de cumplir cuarenta, declaré públicamente varias veces. En mis treintas, pensaba que necesitaría comenzar a hacer cosas distintas o más importantes después de los 40, para no sentir el peso de los años, para no sentirme cansada ni aburrida de la vida, sino entusiasmada con proyectos nuevos, retos y todo eso que se supone que uno debe hacer antes de abandonar la vida terrenal.
El momento en el que decidí correr un maratón no fue como lo había imaginado. Ocurrió simplemente, sencillamente, ligeramente, y gracias a una buena dosis de ignorancia sobre el significado de mi decisión.

No he podido dejar de pensar en estos meses, que el proceso físico y mental del entrenamiento, se parece un poco – guardando todas las distancias – a estar embarazada. Mi asociación no tiene nada de casual siendo madre de tres, lo cual me hace relacionar en automático los cambios físicos, la ilusión, y la convicción paulatina y creciente de algo muy importante que está por ocurrir , con mi maternidad.

No debe ser casualidad que haya decidido correr un maratón, como una forma de prepararme para enfrentar un reto personal que me diga fuerte y claro, que estoy viva, que estoy fuerte pero sobre todo, que soy capaz de hacer algo disciplinadamente, sea cual sea mi estado de ánimo. Durante casi un año, corrí en diferentes escenarios y circunstancias. En el bosque, en la calle, en la pista del Sope, en el Ocotal, en la banda del gimnasio. Acumulé medallas de carreras de 10, 15 y 21 kms. Corrí de madrugada, a la hora de la comida, de noche y en sábados y domingos. Corrí contenta, enojada, cansada, preocupada, ilusionada, concentrada, desenfocada, pero corrí.
Muchas veces corrí sola. Aprendí el significado de reflexionar durante dos o tres horas sobre asuntos que me preocupaban o que no tenía claros. El diálogo interior adquirió un nuevo significado y mis pensamientos se volvieron cada vez más ordenados, durante las horas del entrenamiento.
También corrí acompañada y conocí a seres humanos espectaculares en el camino. Gente optimista y perseverante, con historias distintas, con las que conversé durante largas horas y que fueron convirtiéndose rápidamente en amigos y amigas del alma. Resolvimos el mundo, hablamos de literatura, de poesía, de cine, de nuestros hijos, del amor, del desamor, del trabajo, de la mejor forma de correr, de nuestros sueños, desilusiones, achaques, ganas de ser mejores, y hasta lloramos mientras corríamos.
Puedo decir que correr con otros, ayuda a construir un vínculo de lealtad único. Somos insoportables decía un amigo corredor el otro día. Y lo somos: obsesivos, monotemáticos, rechazamos invitaciones y planes que nos puedan alejar del objetivo de correr bien al día siguiente. Los excesos y entrenar para un maratón no son buena mancuerna, así que experimenté una vida cuasi monacal de poquísimo consumo de alcohol, acostarme temprano, cuidar mi alimentación, y debo decir que es un estilo de vida que me gustaría conservar para siempre.

Y se preguntaran por qué habría de importarles todo esto. Creo que porque correr es una estupenda metáfora de la vida, que invita a desarrollar la disciplina, la perseverancia, el compromiso y la fortaleza no solo física sino también mental.
En la vida, estas cualidades, son las mismas que nos permiten terminar una carrera universitaria o consolidar una profesión. También son indispensables para ser una buena mamá, una buena pareja o una buena amiga. Alguien en quien se puede confiar, porque estará ahí, pase lo que pase.
He aprendido que, así como cualquiera que se entrene seriamente puede correr un maratón, cualquiera puede lograr lo que sea, con dedicación y perseverancia.
Todos podemos construir una familia armónica, todos podemos ser mejores parejas, amigos y seres humanos, con trabajo arduo e incansable. Lo que es valioso, requiere de entrega y paciencia para ser alcanzado.

Salgo a la calle, de madrugada, con la luna de testigo, con las estrellas, con lluvia o sol. Salgo sola con los tenis puestos y con mi música por compañía. Salgo a correr aunque a veces me pesen las piernas, porque después de un rato siento que vuelo. A veces me canso mucho, pero a veces me siento fuerte y capaz de todo. Todos los días, durante casi un año, he decidido correr en lugar de quedarme dormida una o dos horas más. He tenido días difíciles en los que odié correr y seguir un entrenamiento, odié correr bajo los efectos de las hormonas mensuales y a veces odié correr sola.
Hoy corro contenta y sonriente casi siempre, porque aprendí a estar conmigo mientras corro. Aprendí a conocer mi cuerpo y sus límites. Aprendí que ser corredora, me ayuda a avanzar, a mirar hacia delante y a ser agradecida por estar viva y saludable.

El domingo 30, a las 7 de la mañana, 500 mexicanos correremos el Maratón de Berlín. Seremos 40 mil corredores en total. Cada uno llevará una historia distinta. Cada uno tiene una motivación diferente. La mía es hacer algo que me haga sentir orgullosa de mi misma y que me deje bien en claro, que soy capaz de lograr lo que me propongo.
Sé que seguiré corriendo después de cruzar la meta, porque correr me ha vuelto mejor ser humano y porque cada vez me dan miedo menos cosas.
Dicen que cruzar la meta después de correr 42 kms y 195 metros te cambia la vida para siempre. Eso lo sabré hasta que lo viva.

Publicado por: Lulyann Morales
Twitter: @Lulyann

De como empecé a correr

Mi romance con la corrida empezó tarde en mi vida. No vengo de una familia deportista. Lo más cercano que había estado del deporte, fue en mi graduación de secundaria que fue en el gimnasio del colegio. Era una de esas niñas flacas y desgarbadas que le tenían terror a los balones de basquet, me imaginaba desmayada a mitad de la cancha víctima de un pelotazo. Sigue leyendo

#DiNoalSedentarismopolítico

@lulyann

Quedarte tirado en el sofá de tu casa, viendo la tv, comiendo papas (de esas que no puedes comer solo una), ejercitando los dedos de tus manos al moverle al control remoto es sin duda una opción que muchos escogemos. Es más fácil no hacer nada, que hacer algo, siempre ha sido así. ¿No me creen? asómense a ver que han producido nuestros insignes y patriotas diputados y senadores en los últimos años. Han producido, en el mejor de los casos, precisamente eso, la nada. Sigue leyendo

Mis 3kg de más y los precandidatos PANISTAS

@lulyann 15/Julio/2011

10:30 de la noche. Acabó de regresar de cenar una pastita, de un restaurante muy cerca de mi casa. Excelente platica de sobremesa, y una par de copas de tinto de un vino mexicano, con poca producción pero muy buen sabor. De buen humor, ya en mi casa, me pongo cómoda ya para acostarme, camino a mi cuarto, pero se me atraviesa la báscula, siento que me guiña el ojo, quiero ignorarla, pero no lo resisto, me invita a pesarme. No lo he hecho en… mmm…. no sé cuanto tiempo, pero ahora ya que se me atravesó, ni modo, no puedo dejarla así nada más Sigue leyendo

ESOS LOCOS QUE CORREN

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto Sigue leyendo